El equilibrio entre oferta y demanda de bienes y servicios es importante en todos los mercados. Esta es la intención del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR, al establecer la superficie máxima que se debe sembrar de arroz en cada año y la no adherencia de parte de algunos productores a este instructivo le está pasando factura al desempeño del sector. En 2020, por ejemplo, la proyección de superficie sembrada fue de 531.413 hectáreas y la cifra real fue de 596.414; un desfase de 65 mil hectáreas, lo que representa un 12,23% de superficie adicional y que explica el incremento en la producción de un 4% en el primer semestre de 2021 para un mercado donde el consumo per cápita se expande a baja velocidad y existe rigidez en la transferencia de precios al consumidor final dada la participación de intermediarios.
Con lo anterior, los niveles de precios dentro de la cadena productiva descendieron de forma significativa y al no ser suficiente para equilibrar el mercado del bien, el gobierno tuvo que plantear otras estrategias hasta lograr la absorción de la producción nacional. De esta coyuntura se identificó que el país tiene capacidad de expansión en el sector; sin embargo, no tiene una estructura comercial fortalecida que permita hacer uso de toda esa capacidad y en ese orden de ideas los movimientos entre siembra y producción deben ser cautelosos para llegar a los márgenes de rentabilidad esperados.


